Alertas 2025
Para facilitar la interpretación del sistema de alerta SILVA-F se presentan los datos de la evolución de la temperatura y humedad del suelo y correspondiente índice de riesgo Rx calculado a partir de ambos. Los datos se han obtenido del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) para una estación del centro de Extremadura con un suelo de dehesa típico de textura franca.
Meteorología
La meteorología de este periodo, aunque más extrema de la habitual, siguen el patrón típico del clima mediterráneo de la región. Esto es, un invierno fresco y húmedo y un verano muy seco y cálido. Ambas estaciones están conectadas por dos periodos de transición relativamente cortos en la primavera y el otoño.
Según la Agencia Española de Meteología (AEMET), el año 2025 ha tenido un carácter extremadamente cálido, con una temperatura media en la España peninsular de 1,1 °C por encima del valor medio en el periodo de referencia 1991-2020. En cuanto a precipitaciones, la misma agencia considera que el año fue más húmedo de lo habitual, un 9 % mayor del valor normal en el periodo de referencia.
El gráfico superior muestra la evolución de la humedad y la temperatura del suelo. La temperatura corresponde a la línea naranja y se mide en el eje de la izquierda en º C. La humedad en color azul se mide en tanto por uno del volumen del suelo ocupado por el agua y se lee en el eje vertical de la derecha.
Actividad infecciosa
La interpretación de la dinámica ambiental del suelo con respecto al ciclo biológico de Fitóftora puede ser la siguiente:
- Parón invernal por saturación y frío: de enero a marzo hay agua de sobra en el suelo, y la humedad excede el rango ideal para el patógeno. En ese periodo las temperaturas caen cerca o por debajo de los 10 °C. Ambas condiciones detienen la producción de zoosporas y durante el periodo no se registra ningún día de alerta.
- Actividad discontinua en primavera: entre abril y junio, especialmente en mayo, las temperaturas suben y los días de viento y la actividad de la vegetación producen una fuerte evapotranspiración de modo que se intercalan periodos de saturación después de las lluvias con periodos de suelo cálido y húmedo, lo que es muy propicio para la producción de zoosporas.
- Parón por calor y sequía: de junio a septiembre el patógeno deja de producir zoosporas por una doble restricción. La temperatura supera los 30 °C, llegando incuso a los 35 °C, y la humedad cae por debajo del 15 %. En este estado, Fitóftora puede sobrevivir en forma de clamidosporas (estructuras de resistencia) en el interior de las plantas, pero no infecta activamente.
- Actividad ininterrumpida en otoño: desde mediados de septiembre y todo octubre el suelo se mantiene caliente y se producen abundantes lluvias con una evapotranspiración limitada, de modo que prácticamente todos los días son propicios para la infección y se consideran de ‘alerta’.
- Parón de final del invierno: a partir de noviembre vuelve el frío al suelo y la humedad por sí sola no es capaz de estimular la producción de zoosporas, por lo que las infecciones son muy poco probables.
El gráfico de arriba muestra la dinámica del índice de riesgo Rx (línea negra) calculado a partir de los datos humedad y temperatura del suelo. La línea roja indica si el día se considera de riesgo (valor 1) o sin peligro relevante de propagación (valor 0)
Días de alerta
A lo largo de 2025 se observaron 66 días con riesgo de propagación, lo que supone un 18 % del año. En primavera el riesgo está más repartido entre los meses de abril, mayo y junio, con un total de 27 días de alerta en tres meses. En otoño, sin embargo, la propagación se concentra sobre todo en octubre con 29 días en alerta durante el mes. Puede considerarse que los meses de mayo y octubre son los más peligrosos, acumulando el 62 % de los días de alerta registrados en todo el año 2025. El gráfico de la derecha muestra el número de días de alerta de cada mes de 2025.
