Las poblaciones de alcornoque del suroeste de la Península Ibérica se enfrentan a un desafío silencioso pero devastador: el decaimiento que causa Fitoftora (Phytophthora cinnamomi). Esta enfermedad no solo merma la producción de corcho, sino que pone en riesgo todo el equilibrio ecológico de la dehesa.
Uno de los objetivos del proyecto FUTURECORK ha sido poner en marcha planes piloto de lucha integrada para frenar el avance en fincas concretas. Cada uno de estos planes se basó en la experiencia y conocimiento de la enfermedad de CICYTEX y contó con la participación de técnicos forestales de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), de la Junta de Extremadura y de las propiedades colaboradoras.
- Detectar para proteger
El primer paso ha sido realizar un diagnóstico preciso en dos fincas piloto de Mérida y de Cáceres. Mediante inventarios basados en el análisis de ortofotografías históricas y en prospecciones en campo, se localizaron los focos activos de la enfermedad, confirmándose la presencia de Phytophthora cinnamomi la mayoría de los focos muestreados.
Un segundo paso consistió en investigar cómo se propaga el patógeno. Además de la información aportada por los gestores de las fincas, instalamos cámaras de fototrampeo para obtener información directa desde el foco. Se identificaron diversos vectores de transmisión, clasificándolos por riesgo. Entre los vectores animales destacan el ganado y especies silvestres como el jabalí y el ciervo. Mientras que los vehículos y maquinaria de gestión, la guardería y los visitantes parecen acarrear un riesgo algo menor.
Basados en estaciones de humedad y temperatura del suelo, observamos una mayor infectividad en primavera y en otoño. Por su parte, los análisis históricos de la dinámica epidemiológica revelaron una larga duración de la actividad infecciosa en los focos, de 30 a 60 años. Al cabo de los cuales las mortalidades acumuladas pueden alcanzar un 50% de los árboles iniciales.
Por el contrario, la duración media de la fase infecciosa (periodo entre infección y muerte) de un árbol es bastante corta, de unos dos años. Calculamos que durante ese tiempo son necesarios, en promedio, tres pies infecciosos para infectar a dos sanos.
- Acción directa en el terreno
En la segunda parte de la acción, se redactó un plan a 5 años en el que se describen los tratamientos y actividades desarrolladas por el proyecto durante 2025 y otras que se pueden llevar a cabo durante los siguientes 4 años por la propiedad. Estas actividades han sido discutidas con los implicados, valoradas, programadas y localizadas en las zonas de mayor impacto. Una vez identificados los riesgos, y la dinámica de la enfermedad se ejecutaron medidas de contención y control para proteger al arbolado sano. Estas medidas respondían a los siguientes objetivos:
O1. Disminución de la capacidad infectiva
Reducir la carga de inóculo del patógeno en los focos de infección activos en un 80% de la superficie afectada durante los dos próximos años mediante la aplicación de enmiendas calizas, Fosfonatos y cortas y desbroces sanitarios.
O2. Disminución de vectores de transmisión
Reducir la población de los principales agentes de transmisión en un 50% del número de vectores durante las épocas de máximo riesgo (primavera y otoño), aplicando métodos de control cinegético y gestionando la cabaña ganadera.
O3. Exclusión de vectores de los focos activos
Asegurar la exclusión de los vectores de las zonas de mayor riesgo (focos activos) durante el periodo de propagación (ej. meses de abril a junio), mediante la implementación de cerramientos perimetrales o la exclusión del pastoreo durante los 30 días de mayor peligro.
O4. Mejora de la seguridad en las rutas de tránsito de vectores
Mejorar los caminos para evitar que vehículos, personas o animales recojan partículas de suelo infectado mediante la limpieza de las cunetas, la mejora del firme o la eliminación de vegetación susceptible en los bordes de los viales.
- Formación y futuro digital
Finalmente, considerando que la transferencia del conocimiento es vital, los participantes en el proyecto han formado a 76 profesionales (propietarios, técnicos y agentes del medio natural) a través de talleres prácticos y seminarios sobre diagnóstico y control. En la misma línea, y a continuación del proyecto, se ha diseñado un sistema de estimación semanal del riesgo de transmisión de la enfermedad. El sistema de Alerta SILVA-F prevé proporcionar mensajes de alerta a los interesados mediante la plataforma WhatsApp.
Más información acerca del proyecto FutureCork aquí.
FUTURECORK cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
